Tratamos de echar a volar persiguiéndolos...
...pero nos hundimos en nuestras raíces.
Sólo algunos persistimos en nuestro empeño...
...porque, aunque no tengamos alas, sí tenemos fuerza para lograr asomarnos a la superficie...
... Sabemos que no es más terrible el abismo que asoma sobre nuestras cabezas, sino el que se hunde bajo nuestros pies.